Proyecto que permite al Presidente de la República y al Congreso Pleno convocar a plebiscitos generales

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Proyecto de reforma constitucional que permite al Presidente de la República y al Congreso Pleno convocar a plebiscitos generales vinculantes

Boletín Nº 13.032-07 

Proyecto de reforma constitucional iniciado en moción de los Honorables Senadores señores Quintana, Harboe, De Urresti, Girardi y Huenchumilla, que permite al Presidente de la República y al Congreso Pleno convocar a plebiscitos generales vinculantes.

Colegas del Senado,

Nuestro país atraviesa por una grave y delicada crisis social, que si bien se inició por un alza en el pasaje de metro, en Santiago, tiene causas bastante más profundas y complejas; causas que, con el correr de los días se han ido expresando con bastante claridad, de muy distintas maneras, por parte de una ciudadanía que ha perdido definitivamente la confianza en las instituciones, tanto públicas como privadas.

Hay un reclamo intuitivo y generalizado en contra del orden económico constitucional que ha generado una sociedad de particulares desigualdades, en los más diversos ámbitos, que van desde lo salarial, pasando por lo geográfico, hasta las desigualdades de género. Se reclama, y con justa razón, que vivimos en una sociedad basada en el abuso, y lo que es peor, en un abuso que no sólo es tolerado, sino que amparado por el orden legal y constitucional.

La ciudadanía se siente abusada por las AFP, que mientras obtienen, por un lado, millonarias utilidades, entregan por otro lado, miserables pensiones de vejez. Se siente abusada por el sistema de salud, por lento e ineficiente; por el sistema de ISAPRES; por los cobros abusivos de las autopistas y del transporte, y cobros abusivos también en las cuentas básicas; se siente abusada por la Banca; por los órganos de la Administración del Estado, e incluso muchas veces, por la propia Justicia, que parte por una fiscalía que persigue y castiga con mano dura delitos de bagatela, pero no así los de cuello y corbata, cuyas nefastas consecuencias son mucho más graves que un simple lanzazo en la calle, lo que es una manifestación más de las desigualdades de nuestro sistema.

Más allá de probables coordinaciones de grupos anarquistas en ciertos atentados criminales, el movimiento social, que es lo relevante, se caracteriza por ser espontáneo y verdadero, y por ende, por ser un movimiento social legítimo, que reclama un nuevo pacto social, es decir; una nueva Constitución Política.

El reclamo social, como se ha leído en miles de pancartas, no es por los 30 pesos del aumento de pasaje de metro, ni por el polinomio que muy pocos entienden, ni porque se le otorgue o no al Presidente de la República la facultad de congelar un alza.

  El reclamo tiene que ver con el orden constitucional que no le permite al                         Estado prestar directamente el servicio de transporte, porque existe el                         principio  de  subsidiaridad   establecido en la Constitución,  y  entonces  hay   que pagarle a un privado para que lo preste, y además subsidiario para que obtenga utilidades por prestar el servicio, y este principio de subsidiaridad, que permite este y otros cientos de casos absurdos, es el que ha imperado en los últimos 30 años, acrecentado las desigualdades y permitiendo los abusos.

Chile despertó y lo que no para de gritar es que no quiere más esta Constitución, pues la ciudadanía identifica muy correctamente en ella el origen de las desigualdades y abusos.

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Hoy podríamos, sin ningún inconveniente, tal como se hizo durante el gobierno anterior, iniciar o continuar un proceso de participación ciudadana en torno a la Constitución que queramos, pero no podemos tocarle ni una coma a la actual Constitución, a menos que tengamos los altísimos quórum que ella misma exige para ser modificada, y de la forma que ella misma lo establece, que es a través de mensaje presidencial o de mociones parlamentarias.

Hoy día no podemos, aunque el Presidente de la República estuviere dispuesto, hacer un sencillo plebiscito para preguntar a la ciudadanía si quiere una nueva Constitución o no, porque el Art. 15, inciso 2° de la Constitución establece que «Sólo podrá convocarse a votación popular para las elecciones y plebiscitos expresamente previstos en esta Constitución.» Y ésta a su vez, a parte de los plebiscitos comunales, sólo considera, en su artículo 128, la hipótesis plebiscitaria dentro del proceso de formación de la ley, cuando un proyecto es vetado por el Presidente de la República y el Congreso insiste. Sólo aquí surge la opción del plebiscito, siempre que el Presidente de la República optare por consultar a la ciudadanía.

Nos parece que en las actuales condiciones resulta imprescindible modificar la Constitución, de manera que se puedan realizar plebiscitos generales y vinculantes, que permitan conocer formalmente las opciones ciudadanas frente a una determinada coyuntura, como es, en este caso, el iniciar o no un proceso constituyente; opciones ciudadanas que deben ser, además, vinculantes.

Evidentemente la opción del plebiscito debe ser considerada una hipótesis excepcional, pues lo normal es que el Congreso Nacional sea el lugar donde se adopten las definiciones políticas, y por esta razón proponemos que para requerir el pronunciamiento de la ciudadanía a través de plebiscito, éste pueda ser convocado por el Presidente de la República, o por acuerdo del Congreso Pleno, el que sólo podrá ser convocado, especialmente al efecto, por el Presidente del Senado, siempre que para tal convocatoria se reúna previamente el quorum calificado de ambas cámaras, por separado. El acuerdo para someter una determinada materia a consulta ciudadana deberá ser adoptado por los 4/7 de los parlamentarios presentes en el Congreso pleno. Los resultados de estos plebiscitos serán vinculantes

Esta propuesta se hace considerando muy especialmente que la soberanía reside en la nación, y que sus circunstanciales representantes lejos de ser un obstáculo a las legítimas demandas sociales, debemos ver la manera de encauzar y permitir el debate que, en último término, nos permita escribir en conjunto un nuevo y necesario pacto social.

POR LO TANTO,

Los Senadores que suscriben y demás adherentes, venimos en presentar el siguiente:

PROYECTO DE REFORMA CONSTITUCIONAL

Artículo único.- Introducense la siguiente modificación a la Constitución Política de la República:

  1. Para agregar en el Art. 32 N° 4, a continuación del punto y coma, que se elimina, lo siguiente: «o cuando estime necesario consultar una determinada materia directamente a la ciudadanía. También deberá convocar a plebiscito cuando el Congreso Nacional así lo acuerde por los 4/7 de sus miembros presentes, en sesión especialmente convocada al efecto, la que sólo podrá ser citada por el Presidente del Senado, siempre que tal convocatoria reúna previamente el quorum calificado de ambas cámaras, por separado. Los resultados de estos plebiscitos serán vinculantes.

Para que el presidente de la República pueda convocar a plebiscito, requerirá del acuerdo de 4/7 de los diputados y senadores en ejercicio, pudiendo ejercer esta atribución solo en dos oportunidades y únicamente durante los tres primeros años de su mandato.

La convocatoria se ordenará mediante decreto supremo, el que fijará la fecha de la consulta plebiscitaria, la que no podrá tener lugar antes de treinta días ni después de sesenta contados desde la publicación de ese decreto».

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